Beber tintos: La tendencia de tintos jóvenes por el método de maceración carbónica

La enologíaamplia variedad de tintos en nuestro país, hace que se puedan armonizar con cualquier alimento, a distintas horas del día o de la noche. De hecho, cada estilo constituye un universo por descubrir en nuestra cultura vinícola. Frente a formas tradicionales de beberlos o servirlos, debemos optar por innovar y buscar una originalidad que nos permita descubrir nuevas sensaciones.

Los más jóvenes y refrescantes forman parte de muchas de nuestras zonas vitivinícolas, de nuestras comidas cotidianas, relaciones sociales, comidas familiares, de trabajo, etc. Basta un recorrido por los pasillos de cualquier tienda o hipermercado para descubrir hasta qué punto es amplia la variedad de tintos jóvenes, refrescantes y lo mucho que han calado en nuestra vida diaria.

La tendencia de tintos jóvenes por el método de maceración carbónica

Fruto de la tradición, léase los tintos de cosechero de La Rioja, principalmente aquellos de maceración carbónica, su eclosión ha ido paralela a la de la sociedad, al establecimiento de nuestras costumbres y formas de vida contemporáneas, por lo que su aceptación es absoluta. Hay un tinto joven y refrescante para cada momento, para cada ocasión y también para cada gusto o estilo de vida.

La evolución experimentada por la cultura occidental en los últimos siglos, especialmente en el S. XX, ha hecho que comer y beber dejen de constituir actos destinados exclusivamente a satisfacer las necesidades básicas de alimentarse y saciar la sed para pasar a convertirse, en muchas ocasiones, en actos sociales de encuentro o en experiencias individuales de placer. Las diferentes bodegas productoras que fueron surgiendo lo entendieron desde el principio y obraron en consecuencia. Hoy se elaboran vinos tintos jóvenes por el método de maceración carbónica en prácticamente toda la geografía vitivinícola española.

Desde la puesta al día de este método, los diferentes elaboradores  fueron conscientes, con el tiempo, del éxito comercial de sus marcas.

Aunque ahora no es un buen momento para este tipo de vinos, ya que en nuestro país sigue imperando la “maderitis“, es decir, el gusto por los vinos en contacto con el roble. Sin embargo, hay una corriente en la juventud que empieza a ponderar la frescura, la fragancia y la fruta de estos frente a las prolongadas estancias en barrica.

Cada tinto tiene un momento especial

Esta inmensa variedad hace que cada uno admita grandes posibilidades de integración en nuestro catálogo de productos gastronómicos.

Resultaría absurdo tratar de establecer normas para una gama de vinos tan diversa pero sí se puede hablar de criterios de oportunidad basándonos en sus propiedades. Esto, sin olvidar nuestros propios gustos, permite disfrutar aún más de todos los aromas, sabores y sensaciones en el paladar que ofrece cada uno de ellos. De lo que se trata es de innovar y buscar una originalidad que nos permita descubrir nuevas sensaciones.

Atendiendo a las propiedades y el sabor, cada tinto tiene un momento ideal. Nuestro organismo funciona de acuerdo a las pautas que marca el reloj de nuestros hábitos y hay ciertos sabores y aromas, ciertos vinos que responden de una manera más efectiva a las horas que marca ese reloj biológico.

Así, por ejemplo, los más ligeros, se asocian inconscientemente con las preparaciones de  recetas como la del bacalao al pil pil, a la riojana, a la vizcaína…

Dada la costumbre de consumir tintos con las carnes, las recetas de pescados azules o aquellas, donde la extracción de la gelatina es importante como en muchas fórmulas de este codiciado pescado, buscaremos mejor la compañía de etiquetas de jóvenes tintos.

Para terminar con este apartado, para aquellos pescados grasos o con ingredientes de sabor pronunciado, buscaremos siempre tintos de esta categoría, eso sí, servidos en torno a 13 grados de temperatura. Harán las delicias de esas deliciosas botellas de las que hablamos.

Hay una frase que resume el consumo de tinto en España atribuida al restaurador Abraham García:

España es un país “Variotinto”

De todos es sabido que el vino es el resultado de lo que se ha dado en llamar “El Terroir”: clima, suelo, variedad y la mano del hombre que lo elabora. Con estas premisas, tenemos infinidad de tintos en España. Cada comunidad elabora gran cantidad de ellos y de una extraordinaria calidad.

La tendencia en enología va cambiando cada vez más, ahora los vinos de siempre con predominio de la madera, con mucho cuerpo y color, están dando paso a  otros más ligeros, con escasa barrica, o en todo caso con el justo tiempo en este tipo de envases.

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