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Lácteos ¿amigos o enemigos de nuestra nutrición?

15 marzo, 2017

Persiguiendo al mito de que los lácteos son beneficiosos para la salud y que deben estar presentes en nuestra dieta porque nos aportan calcio y muchos nutrientes más, surge siempre la duda de sí eso es así.

Actualmente, de la mano de las nuevas dietas que defienden el consumo responsable (sin explotación animal) o de las dietas alternativas que han surgido por necesidad en caso de contar con alguna alergia o intolerancia, se ha dado pie a poner en tela de juicio el beneficio que aportan estos productos.

Empecemos por desgranar el contenido de los lácteos.

Básicamente se trata de productos con una variedad importante de nutrientes ya que recordemos que por el término genérico de leche nos referimos a la que se extrae de las vacas. La leche entera de vaca contiene agua,  carbohidratos (lactosa), proteínas (caseína), grasas (principalmente saturadas), minerales (calcio, fósforo, hierro) y vitaminas (como la A, D y algunas del complejo B).

Tal como podemos ver se trata de un producto completo, por ello los lácteos han gozado de prestigio y se recomienda una ingesta regular de 2 a 3 raciones al día tal como podemos observar en la pirámide nutricional avalada y aprobada por la OMS.

Es verdad, que incluso al hablar del tema de las recomendaciones de consumo, podemos encontrar una discrepancia importante de unos años atrás a la fecha, de unos países a otros o de una institución a otra.

Al encontrarse hoy el consumo de los productos lácteos sometidos a debate, nos cuestionamos si las recomendaciones han sido acertadas durante todo este tiempo. Podemos decir lo mismo de los hidratos de carbono y de las proteínas, pues en ambos casos también se discute el tipo y cantidad ideal a consumir.

Los detractores defienden que lo natural es consumir leche durante el tiempo de lactancia ya que de acuerdo con la naturaleza es el tiempo que marca su necesidad. A través de la leche materna, se obtienen los mejores nutrientes incluso anticuerpos para el sistema inmunológico. En definitiva es el alimento natural que el cuerpo necesita.

Durante años se han defendido las bondades del consumo de los productos lácteos, pero recientes investigaciones discrepan de estas recomendaciones.

En caso de tener intolerancia a la lactosa, su consumo provoca molestias intestinales, que suele ser el rechazo más común. Además puede provocar otros problemas de mayor envergadura.

El consumo reiterado hasta que se detecta la intolerancia puede provocar problemas como cefaleas, desgaste de las vellosidades intestinales con detrimento de la buena asimilación de otros nutrientes por este desgaste e incluso su consumo frecuente se ha llegado a relacionar con algunos tipos de cáncer.

En definitiva, nos encontramos ante una nueva era en la alimentación y debemos empezar por asumir que todos los cambios tecnológicos, nuevos productos, nuevas costumbres han cambiado para siempre el panorama de la alimentación.

Hoy ningún alimento que nos llevamos a la boca puede estar exento de algún tratamiento biológico. La sostenibilidad de los campos y la demanda que hay que cubrir de los alimentos por el aumento de la población, ha modificado sin remedio el modo en que se producen los alimentos.

Nuestra alimentación ha cambiado tanto que incluso a través de la leche materna se transmiten también otras sustancias, y no sólo los anticuerpos, defensas necesarias en el desarrollo humano.

La industria láctea y ganadera lucha por continuar en el mercado. Es posible que dentro de poco tiempo surja una nueva polémica que invite a cuestionar nuevamente el consumo de estos productos. A nivel gastronómico todos estos productos nos aportan grandes cualidades, qué sería de un hojaldre sin el aroma y sabor de la mantequilla, ¿os imagináis una bechamel sin leche o un risotto sin queso?

Nos queda evolucionar y optar por supuesto por un consumo más responsable con menor impacto en el medio ambiente, pero aprovechar lo que cada producto nos da también es una labor gastronómica que no podemos ignorar.

¿Cuál es vuestra opinión al respecto?

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